jueves, 30 de septiembre de 2010

Primavera con sorpresas


Volvía de una de las clases de bicicleta, y camino del gym al departamento me enterneció esta imagen.
A pesar de que ya transcurrieron varios días del 21 de septiembre, seguimos abrigados en nuestra bahia blanca (el sur también existe, dicen).
Como ejemplo de modelos mentales mal aplicados, tengo bien presente el ejemplo que vivenciamos con mis compañeras de trabajo. A partir de la fecha mencionada, apagaron la calefacción de todo el edificio y esta semana con la vuelta del frío y de sus inclemencias renació la necesidad de volver a abrigarse y por qué no también hacer como este pichicho, encojerse y tratar de mantener el calor interno. Hubiera sido más fácil tomar una decisión en el nivel adecuado, pero eso sería pedir demasiado.

Grito, me quejo y marcó errores. Rezongo, pongo mala cara, me bloqueo... y me desbloqueo. No sirve de nada la mala actitud. Me doy cuenta que no puedo cambiar nada, y entonces cambió mi actitud... y con eso logro cambiar todo (es una frase de un curso de motivación, lo sé... pero todo vuelve)
Quizás escribiendo estas líneas pueda calmarme y aquietar mis pensamientos. Es la idea. Vuelvo a pensar en la imagen que están viendo. Me tranquilizó sabiendo que parte de mi complejidad me hace humana, aunque admiro la sencillez con que el can resuelve su aparente problema. La primavera trae estas sorpresas, acá todos sabemos que recién en Octubre tendremos un clima más parejo, y propicio para las caminatas que tanto me gustan. Y en vísperas de un fin de semana como el que se avecina, no es díficil terminar este párrafo con una sonrisa.

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