Hace unos meses escribi esto:
"Quiero llorar… Hace mucho que no lo logro. Tampoco creo que uno pueda proponérselo y ya está. Siento una angustia tan grande en el pecho. No me falta nada, tengo todo para ser feliz. Y sin embargo, por momentos siento esto tan profundo, tan irremediable. Pienso que no es justo… Hay gente que tiene verdaderas preocupaciones, y tiene motivos que con justicia le permiten sentirse así como siento. No debería sentirme así.
Tengo este bloqueo emocional, que me impide llorar y sacarme toda esa angustia y esa bronca interior. Soy como una gran tortuga, fuerte en su exterior y frágil interiormente. Tengo este caparazón que me muestra ante los demás como si nada me afectara, como si todos los problemas me resbalasen.
No se si es depresión. No creo que sea para tanto. Considero que no es normal estar siempre feliz, sobreponerse instantáneamente a todo sin dificultades. Me parece normal (quién es quien para decir qué es eso que llamamos normalidad)… me parece normal tener momentos de bajón. Me frustra totalmente el no poder llorar, no poder hacerlo como cuando chica lo hacía sin límites (a moco tendido). Entiendo que en esa época era tan caprichosa, tan egoísta; que cualquier inconveniente que encontraba era la mayor de las desdichas y que sólo eso importante, ese total desinterés por el resto del mundo me permitía una total dedicación en mi problema, y una vez superado podía seguir como si nada hubiera pasado. Como después de una tormenta, cuando el cielo se despeja totalmente… si uno no la presenció porque dormía la siesta; al ver el firmamento tal limpio, cómo imaginar esas nubes negras que antes arruinaban la visión.
Ahora es distinto. No logro llorar. Acumulo tantas penas, tantas lágrimas que no se animan a derramarse sobre mi rostro. Son una mochila pesada, una mochila más que se suma a otros problemas que tampoco logro resolver."
esta semana volvì a releerlo... cada vez que leo algo escrito por mì, una vez que ha pasado la emociòn que experimentaba en aquel entonces, me preguntó si soy yo la misma que escribió esas líneas... que a veces me resultan extrañas. No se, esta semana estuvo en Bahía Blanca el 09 de diciembre del 2009 Jose Luis Perales, en un recital muy emotivo; y al día siguiente cuándo comente con otras personas que también habían ido, que yo me emocione hasta llorar (cuando escuche temas como por ejemplo: que canten los niños, el amor y cómo es el) me siente un bicho raro; porque esas personas no habían llorado... hoy me pregunto: qué es lo que hace que nos endurezcamos tanto que unas tiernas canciones, que evocan experiencias que todos hemos vivido, no nos produzcan nada; ni siquiera una lágrima que humedece nuestra mejilla?

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