
Manolito: La gente espera que este año que
empieza sea mejor que el anterior.
Mafalda: Apostaría que por su parte, este año que
empieza espera que lo que sea mejor sea la gente.-
® Quino(1996)
empieza sea mejor que el anterior.
Mafalda: Apostaría que por su parte, este año que
empieza espera que lo que sea mejor sea la gente.-
® Quino(1996)


Llega diciembre y parece algo inevitable hacer un balance, repensar lo hecho, lo prometido, lo incumplido. Este 2009 fue para mí un año de descubrimientos. Sí, esa palabra creo que es la correcta. DES- CUBRIR, porque las cosas, los conceptos, las ideas ya están ahí aun antes de que uno las entienda, las internalice y capte su esencia. Por eso creo interiormente que este año pude “descorrer el velo” que tapaba ciertas cosas básicas, que estuvieron siempre frente a mí (algunas sin saberlo y en otras oportunidades sin querer yo verlo). Termina el año, y a pesar de lo rápido que parecen transcurrir esos trescientos sesenta y pico días a medida que se van sumando los años; lo termino en esta ocasión con cierto dejo de esperanza. Quizás sea porque he perdido la poca cordura que tenía; puesto que si analizo el contexto en el que vivimos (léase: políticos corruptos, inseguridad, crisis en todos los ámbitos: moral, ético, energética, educativa, etc.) bueno, si pienso en todo eso, tal vez no sea válido hablar de esperanza; pero... no es acaso lo último que debe perderse?
Personalmente, (y esta limitación de hablar sólo por mí espero que sea dispensada, dado que no me creo capaz de representar a ningún grupo de personas), reflexiono sobre este año que paso: lo que gane, lo que perdí, lo que viví y aquello que deje pasar, todo lo que aprendí y por qué no, todo lo que tuve que desaprender; en fin, con un poco de perspectiva y con mucho optimismo (consecuencia de la cercanía de las fiestas) para concluir que fue un año positivo, productivo, pleno.
Para dar un ejemplo que clarifique lo que torpemente quiero dar a entender, les cuento que este año pude retomar un viejo hábito (léase: vicio) que descuide durante mis años de universidad y me di el gusto de leer o releer libros; algunos clásicos, otros desconocidos, algunos que ya había leído en mi niñez o adolescencia; hubo otros que adeudaba leer y que me fueron recomendados por amistades que siempre se preocupan de nutrir mi sed de conocimientos. Pero esos momentos de “gozo intelectual solitario”, movilizador y tranquilizador a la vez, no me impidieron disfrutar de la compañía de mis amistades, salidas nocturnas, prácticas deportivas o bien de caminatas purificadoras con el infaltable acompañamiento musical.
Pienso en este momento que si bien parecen experiencias que encontramos a diario en nuestra rutinaria vida; son esos instantes los que más se acercan a la felicidad, si es ésta posible. Son los momentos que pasamos con nuestra familia cuando nos permitimos convivir sin pelearnos por trivialidades; con nuestros amigos cuando nos hacemos un tiempito a pesar de que cada vez es más difícil coordinar un horario; con nuestros compañeros de trabajo y/o de estudio (según el caso) cuando dejamos de lado nuestras mezquindades y aceptamos al otro como es, e incluso cuando nos reímos de nuestros errores...
Espero no haberlos aburrido con este “breve” raconto de sensaciones y les agradezco que (si llegaron a esta parte) hayan tolerado esta catarsis verborrágica, producto de una noche de desvelo.
Ahh,.. me olvida, ojala tengamos un cierre de año con muchas emociones intensas y un inicio del 2010 mucho más que prometedor... A brindar!!!

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